Cuándo pienso en Puebla inevitablemente surgen los clichés, pienso en mole, en chiles en nogada, en la China Poblana, en Zaragoza y en la Batalla del 5 de mayo. Y probablemente el cliché no esté tan errado, esos y otros muchos personajes, platillos, historias y lugares se han constituido en una mitología poblana que trasciende lo regional para fundirse en la identidad nacional que compartimos los mexicanos.
A Puebla se le deben muchas cosas que ahora identificamos como típicamente mexicanas, empezando por un platillo tricolor que identifica a nuestro país como nación independiente y mestiza: El chile en nogada, creado por las monjas poblanas para ofrecerlo a Agustín de Iturbide quién volvía de firmar en Córdoba, Veracruz la Independencia de México. Seguido del personaje de la China Poblana, quien fue en realidad una joven filipina vendida como esclava a una familia poblana, sus trajes exóticos copiados por las mujeres del pueblo derivaron en el típico traje nacional.
Y por último la épica Batalla del 5 de mayo de 1862, en la que el ejército mexicano derrotó al francés durante la intervención Francesa. Esto se ha convertido, con el paso de los años y la migración poblana a los Estados Unidos, en la fiesta nacional más conmemorada por nuestros compatriotas que allá viven, por encima incluso de la celebración de la Independencia.
El mosaico de Puebla se arma pues a partir de ricas historias coloniales, abolengos criollos, gastronomía creada en conventos de monjas y magnifica arquitectura: más de dos mil seiscientos edificios catalogados entre las riquezas de lo que la UNESCO llama: Patrimonio Cultural de la Humanidad
Lo que no debe dejar de visitarse
La Catedral de Puebla es sencillamente hermosa, es la segunda más grande de México, después de la Catedral Metropolitana; se comenzó a construir en el año de 1588 y fue terminada en 1649. Su interior está adornado con bellos retablos barrocos y pinturas de los más representativos pintores del Virreinato como Cristóbal de Villalpando, quien pintó la cúpula que se encuentra sobre el altar mayor; el coro y el órgano son también una belleza del barroco mexicano. Los horarios de la catedral son de 10:30 a 12:00 hrs y de 16:15 a 17:45 hrs.
La iglesia de San Francisco, edificada por la orden franciscana, de fachada churrigueresca.
En el templo de Santo Domingo de Guzmán, destacan las ricas bóvedas adornadas con relieves y las capillas a los lados de la nave que conservan valiosas pinturas novohispanas y por supuesto los magníficos retablos de estilo barroco.
En la capilla del Rosario, junto al templo de Santo Domingo se ubica la majestuosa capilla dedicada a la Virgen del Rosario. Desde su origen fue considerada una maravilla del Nuevo Mundo.
La Calle de Santa Clara, llamada así por el convento de monjas Clarisas, quienes elaboran rompopes, dulces y galletas con recetas que datan desde la época de la Colonia. La calle está llena de dulcerías artesanales, sobre ella también se ubica el Museo de la Revolución, conocido como Casa de los Hermanos Serdán.
En la Antigua Plazuela de San Roque se localiza el Mercado de Artesanías “El Parián”, dónde se pueden comprar objetos decorativos y curiosidades fabricadas con materiales propios de la región.
La Plazuela de los Sapos es una explanada rodeada por casas virreinales con bellos portones y balcones. Hay paseos donde se pueden encontrar bazares de antigüedades, restaurantes y bares. En el paseo más famoso llamado “La pasita”, podrás probar una gran variedad de deliciosos licores de frutas.
Durante la Guerra de Independencia el gobierno Virreinal construyó los Fuertes de Loreto y Guadalupe para resistir la insurgencia, este último en lo que fuera el templo dedicado a esta advocación. Durante la Intervención francesa, en la Batalla del 5 de mayo de 1862, estuvo ocupado por tropas del general Berriozábal. Ahora el Fuerte de Loreto es el Museo de Historia Militar. Del fuerte de Guadalupe se conservan los muros de piedra, el foso y en el interior, las ruinas de algunas habitaciones de lo que fue el templo.
No hay que dejar de visitar el Museo Amparo con su importante acervo que comprende piezas prehispánicas y de arte mexicano colonial, decimonónico y moderno. La Biblioteca Palafoxiana, nombrada en honor de su fundador el obispo Juan de Palafox y Mendoza, reúne unos 42556 impresos y 5345 manuscritos, se encuentran nueve incunables, el más antiguo de ellos data de 1475. Otros museos que visitar son Imagina Museo Interactivo y el Museo Nacional de los Ferrocarriles Mexicanos.